CIUDAD DE MÉXICO, domingo 09/06/19.- Sabemos que en el mundo hay graves problemas ambientales a causa de la contaminación generada por los seres humanos. Constantemente terminamos llenando las fuentes hídricas y espacios naturales de desperdicios. Usualmente creemos que el agua que pasa por las plantas potabilizadoras resuelven por completo el problema. Sin embargo, esto podría estar alejado de la realidad.

Más allá de los elementos que ya sabemos terminan dañando la pureza del agua, en los últimos años se ha hablado de la categoría de los “contaminantes emergentes”. Estos son nada más y nada menos que sustancias presentes en las corrientes cuyo efecto todavía se desconoce pero se cree puede ser muy nocivo. Los contaminantes emergentes provienen de productos como fármacos, productos de aseo personal, drogas, etc. El problema es grave, porque probablemente podríamos estarlos consumiendo a diario.

Por eso es tan destacable lo que hizo recientemente un grupo de investigadores de la Universidad de Antioquia. El equipo logró crear un dispositivo útil para descontaminar el agua utilizando métodos de ultrasonido. Si bien la técnica de oxidación avanzada (aplicada en este caso) no es nueva, la patente resulta ser más versátil que otros sistemas similares desarrollados con anterioridad.

El dispositivo es una estructura alargada con un tubo de cristal que abarca casi toda su altura, y un transductor ubicado debajo de él. Este último se encarga de generar ondas de ultrasonido, las cuales no son perceptibles por el oído humano. Las ondas atraviesan toda el agua contaminada contenida, y desencadenan una serie de reacciones químicas.

Este hecho transmite energía al líquido, lo que produce calor y genera algunas burbujas de gas. En ese momento los contaminantes no compatibles con el agua (o volátiles) entran a esas burbujas. Mientras tanto, los más compatibles terminan alejándose de ellas. Los que están un punto medio permanecen cerca a la superficie de las burbujas.

Poco después las burbujas terminan reventando, generando temperaturas por fracciones de segundo de 5.000 grados Kelvin. Esto rompe los enlaces químicos de los contaminantes presentes en las burbujas. Además, se generan radicales de hidróxilo que acaban con los contaminantes que estaban alejados.

Lo mejor de este desarrollo es que puede degradar contaminantes empleando distintas técnicas. Entre otras cosas, también puede emplear luz ultravioleta y peróxido de hidrógeno para eliminar otros materiales.

Si bien el proceso ha demostrado ser efectivo, aún falta investigación para poder usarlo a gran escala. Por ejemplo, hay que determinar si este puede replicarse en espacios por fuera del laboratorio. De todas formas, es un gran avance en materia científica colombiana.

AGENCIAS.-